Yo la creía una Alondra
Simpática pajarilla,
que en noches de Luna y llanto
revoloteaba a mi lado
como queriendo cambiarme
el dolor de mis heridas
por los besos de su canto.
Pero igual que la paloma
yo también me equivocaba
confundiendo una farola
con la luz de la mañana.
Hoy me vino a despertar
mi pajarita preciosa
susurrandome al oído
mitad verso mitad prosa.
Poeta despierta ya
que ya no hay noche ni llanto
que tu amiga pajarilla
ha tornado el negro en blanco.
Nunca pude imaginar
aquella que soñé alondra
resultó en la realidad
una dulce mirlo blanco.
F. Ruiz de Loizaga

