El hogar de mis peores pesadillas y mis sueños desbocados

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8 de febrero de 2009

¿El amor es para siempre?

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Otra noche en blanco. Hace ya seis días que no duermo más de media hora seguida, pues cuando no se ahoga en toses el pequeño, la mayor tiene pesadillas y se queja en sueños, y si no el mediano se despierta con dolor de barriga y vomitando...A la falta de sueño se le suma el agotamiento por tanta ropa que lavar, suelos que frotar, agua por hervir y niños por limpiar, mientras cargo con mi enorme vientre que parece a punto de reventar. En la cocina siempre hay un puchero al fuego, pues con tantas bocas que alimentar no hay descanso; en cuanto terminan el desayuno hay que empezar con la comida que se irá cocinando lentamente mientras me ocupo de la colada del día anterior, de la de hoy, de vestir y peinar a los niños y comprobar que ninguno tenga piojos, en cuyo caso hay que poner a hervir toda la ropa y las sábanas, bajar al pozo a por agua, ir al mercado con la esperanza de que el carnicero se apiade de nosotros y nos deje los restos de ayer a buen precio, amasar el pan y hornearlo, y dejar la casa lo más recogida posible para que cuando él venga a comer no se disguste y se ponga de mal humor. Si hay suerte y los niños duermen un rato después de comer, cogeré el cesto de la costura y remendaré algunas ropas, y sacaré los bajos y las costuras de las de los niños para que les sirvan unos meses más...Después entre los niños y yo trabajaremos el huerto, a ver si están ya a punto las cebollas y la calabaza, y esta noche podemos cenar una sabrosa sopa que nos ayude a dormir un poco mejor.
Mientras los niños aún duermen me levanto y me lavo la cara con agua fresca, y el espejo me devuelve la imagen de una mujer a la que no conozco. Mis cabellos están teñidos de gris, mi piel cuarteada tiene un color ceniciento y salpicado de manchas, dos profundos surcos bajan por los lados de mi boca y bajo mis ojos hay dos manchas oscuras que crecen cada día un poco más. Miro mis manos arrugadas, secas y agrietadas por tanto frotar, estrujar, pelar y cortar, y parecen las de una anciana. Mis pechos hinchados caen hacia mi abultado vientre, surcados de venas azules y líneas blanquecinas; el ahora tenso vientre pronto volverá a ser un saco vacío y ondulante, cedido por los embarazos constantes. La mujer del espejo me mira con infinita tristeza, no hay el menor brillo en esos ojos que antaño eran como dos luceros, y el rictus de desilusión de su boca me hace sentir un estremecimiento por la espalda. Aún no tengo veinticinco años, y mi vida es una ruina.
Recuerdo cuando él me miraba con arrobamiento, y me susurraba al oído bellas palabras cargadas de pasión. El mundo nos pertenecía, el futuro era una infinita promesa de días de amor y versos, y noches de caricias y dulces besos. Nada ni nadie podía ensombrecer nuestro amor; incluso nos enfrentamos a nuestras familias, que desde el principio se opusieron a nuestra relación, y creímos en nuestro entusiasmo poder salir adelante solos nosotros dos, sin más ayuda ni apoyo que el nuestro. Los primeros tiempos fueron felices, a pesar de la dureza de nuestra situación, pero pronto las dificultades fueron creciendo, el cansancio se fué instalando silenciosamente en nuestro hogar, y la llegada de un hijo tras otro, a pesar de ser motivo de gran dicha, suponía el crecimiento sin tregua de una situación cada vez más desesperada. Los embarazos fallidos suponen un alivio al mismo tiempo que me dejan un regusto amargo en el corazón...
A veces me pregunto que sería de mi vida si hubiera hecho caso a mis padres y me hubiera olvidado de aquel primer amor. Si no se habría cruzado en mi camino en aquella fiesta, dándome la oportunidad de prometerme con aquel joven de buena familia que estaba loco por mí; qué habría sido de nosotros si aquella noche yo hubiera tenido el valor suficiente para hacer aquello que planeé, en lugar de ir a verle y proponerle fugarnos juntos en ese mismo momento. Nunca lo sabré, pero si tuviera una sola oportunidad de volver atrás, de reescribir mi vida, sabiendo lo que ahora sé, cerraría a cal y canto los postigos de mi ventana, y le haría llegar con un mensajero una nota que no dejase lugar alguno para la esperanza:
Querido Romeo, eres un encanto y te aprecio mucho, pero ambos sabemos que lo nuestro es imposible. Seamos amigos y salgamos con otras personas, ya verás cómo pronto conoces a una joven más conveniente que suspirará de amor por tí. Después de todo eres un artista de la seducción y labia no te falta, de eso doy fe. Yo por mi parte seguramente me casaré con el hijo de alguno de los socios de mi padre, y aunque no sea inmensamente feliz, nunca me faltará nada; después de todo, el amor es maravilloso, pero no da de comer ni pone ropas sobre nuestros cuerpos ni zapatos en nuestros pies.
No es nada personal, pero de verdad creo que nos irá mejor a cada uno por su lado.
Siempre tuya,
Julieta

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5 comentarios:

Tulipán dijo...

Jaja, esas cartas siempre las pensamos demasiado tarde, creo yo. Ojalá siempre tuvieramos la sangre fría y la clarividencia de decir un adiós oportuno.

Radamanth dijo...

wauuuuuuuuu no me quiero imaginar en una situacion así, pero decididamente si pudieramos dar en muchas ocasiones vuelta atras, si pudieramos ver lo que nos deparan nuestras acciones seguramente actuariamos de otra forma no solo en el amor, en todos los campos de la vida... pero afortunadamente no es posible y digo afortunadamente porque la vida seria mucho más complicada... seguiré abriendo el cofre y dejandote alguna moneda en forma de letra impresa que recorra tus venas hasta quemarlas y alimente a tus musas que hablan entre susurros, pero no pueden hablar mas alto...

MIGUEL ANGEL MUÑOZ dijo...

A veces sería bonito poder parar de jugar, guardar la vida y si lo hacemos mal, picar en CARGAR y recomenzar donde lo guardamos la otra vez... pero esto es más difícil, la vida solo tiene un sentido y un salida. Un abrazo y muchos besos.

migul dijo...

Nunca nos contentamos con lo que tenemos, quizás ver crecer una cebolla vale más que no morirse de hambre. Que bobadas digo, donde esté un buen plato de ensalada ya aliñada y un buen filete...

felipoween dijo...

JOOOOOO vaya pregunta!!!
Hace poco me dijo la persona que amo y siempre amare que no creia en el amor, sintiendo lo que sintio en su momento (breve momento)....
cada uno siento lo que siente y cada uno es responsable si seguir amando o no..

yo si que creo el amor para siempre. por que ella lo es y lo sera...

saludos y gracias por tus comentarios!!!